lunes, 15 de noviembre de 2010

Vidriera

No había trabajado nunca la técnica de vidriera y me apetecía un montón aprender y experimentar con algo que para mí era completamente nuevo.

Había visto varios trabajos en exposiciones o en internet y me pareció una buena oportunidad para hacer un tapiz a Rosa, una amiga que vive en Segovia y a quien me apetecía regalar algo para su casa.

El primer paso era buscar un diseño sencillo y vistoso. Busqué en internet y encontré bastantes ideas pero me parecían complicadas para un primer trabajo. Así que finalmente  me decidí por un diseño que me prestó mi compañera Paloma y que forma parte de una colección de cuatro modelos de plantas con flor. Me quedé con el narciso o daffodils.

Para el fondo tenía que escoger una tela de color claro y liso que resultara más bien neutra, así los elementos  destacarían más. Me decidí por una verde muy muy clara con efecto marmolado.

Para las flores y los tallos también busqué telas marmoladas en colores vivos que recordaran los colores de las vidrieras emplomadas. El efecto de las nervaduras de plomo se consigue con un biés negro muy estrecho, de unos 3 mm.

Empecé por copiar en la tela el dibujo de la vidriera, utilizando para ello un rotulador de agua. Después recorté las aplicaciones de las flores, las hojas, los tallos y los pegué con la plancha a la tela base.

Igual que en el log cabin, la plantilla tiene numeradas las piezas para saber cuales son las que van superpuestas y cuales van debajo.

La labor más minuciosa y delicada era bordear las aplicaciones con el biés. Afortunadamente en la plantilla también está indicada con flechas la dirección a seguir para hacer el menor número de cortes posible.

Muy despacio se va pegando el biés con la plancha e inmediatamente después, para que no se despegue, se cose con un zig-zag que no sobresalga del mismo.

No he hecho ninguna foto del proceso pero así es como está quedando:

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